TODAS ESAS COSAS DE LAS QUE NUNCA HABLAMOS

TODAS ESAS COSAS DE LAS QUE NUNCA HABLAMOS
El domingo leí, en el País Semanal, un artículo de Rosa Montero muy interesante titulado Todas esas cosas de las que nunca hablamos”   en el que nos hace reflexionar sobre esas cosas que no cuentas, que no comentas, que no hablas porque no te atreves, porque te da vergüenza o porque piensas que te pueden encontrar rara, un “bicho raro” o una “friki”. Ya te imaginarás a lo que se está refiriendo con “esas cosas”. Pues sí, has acertado, se trata de sexo. El caso que comenta en el citado artículo es la “confesión” de la primera experiencia sexual que vive una chica 17 años, hija de una amiga de la autora. Una experiencia que vive —llena de angustia y dolor— en secreto. Además, esta chica piensa que quizás nunca sea capaz de hacer el amor en su vida.
Esta situación constata lo que las profesionales en el campo de la sexualidad, lamentablemente, confirmamos a diario en la consulta. Ciertamente se podrían evitar muchos problemas, como los de esta chica, si habláramos más de sexo, con más naturalidad y espontaneidad.
No cabe duda de que los avances en cuanto a la sexualidad femenina son considerables desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy. Cada vez más mujeres se plantean el disfrute de su sexualidad como un derecho, y eligen con quién desean gozarla sin la exclusiva heterosexualidad, sino teniendo en cuenta la diversidad sexual.
No obstante, ¿se reflejan estos cambios en la realidad sexual de todas las mujeres? Afirmarlo sería obviamente caer en una generalización. Muchas mujeres viven el sexo aún con miedo y dolor, como la chica a que hace referencia el artículo. Muchas tienen dudas y falta de información en relación a su propio funcionamiento sexual.
Las ideas o creencias erróneas respecto al sexo determinan aún el comportamiento sexual de muchas de ellas. Muchas creen aún que por el hecho de ser mujeres han de actuar de acuerdo a un rol de género establecido. Muchas aún no se atreven a expresar sus deseos y necesidades sexuales. Muchas aún no  han explorado nunca sus genitales. Muchas aún no centran la atención en su propio proceso de excitación sexual, dándose  el tiempo necesario para vivir su placer, sino que claudican por la inminente excitación y deseo de la pareja. Muchas aún se centran más en complacer a su pareja que en experimentar su propio placer. Para muchas es prioritario ser deseada, esto las lleva, a veces, a la obsesión por mantener un cuerpo perfecto. Muchas aún fingen el orgasmo. Muchas aún no son conscientes de que la sexualidad les pertenece y de que son dueñas de su cuerpo.
 La información, por lo tanto,  es la clave fundamental para abandonar las viejas estructuras sociales que se sostienen sobre unos pilares morales y patriarcales que en la actualidad se desmoronan, aunque muy lentamente, demasiado lentamente. Los cimientos sobre los que hemos de reconstruir la sexualidad de las mujeres han de ser sólidos y seguros basados en el respeto, la libertad individual y la voluntad de cada persona, en  la propia mujer, teniendo en cuenta su vivencia, su experiencia y entorno social a la hora de tratar su sexualidad.
Hablar sobre el sexo, sobre lo que nos pasa, cómo lo vivimos y experimentamos evitará crearnos problemas y si los tenemos saber que existen formas de solucionarlos.

1 Comment

  1. Yo soy esa chica de 17 años (ahora 20) sobre la que Rosa escribió. Me ayudó muchísimo su artículo, me ayudaron los comentarios que compartieron los lectores a raíz de sus experiencias, me alivió tremendamente haberlo podido hablar con ella, ya que con nadie más me atrevía. Muchas chicas están como yo, y sí, es una pena que un tema así sea tabú y hagan de un granito de arena una tremenda losa sobre la cabeza que te aniquila y te llena de angustia. En realidad todo se calma bastante cuando te dicen que “es absolutamente normal”. Y eso que Rosa no contó todos los detalles: yo pensé que tenía vaginismo, pensaba incluso que mis partes bajas me escocían por las bacterias de las manos, mentía a mis amigos para que creyesen que ya no era virgen… En fin, un delirio. Ahora todo bien, por fortuna. El sexo está para disfrutarlo. Siempre con protección, claro. Y me temo que ese es otro tema, también difícil.

    Un abrazo

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